TOMAR MEDIDAS
lunes, 29 de marzo de 2010

Mi madre tenía una libreta donde apuntaba las medidas de todas sus clientas , yo la llamaba la libreta de la verdad , allí estaban apuntadas en centímetros las caderas , cinturas y pechos de un montón de respetables mujeres que dejaban que mi madre guardara sus secretos , que no eran solamente sus medidas .
Años más tarde , en Barcelona , en la escuela de diseño , mi amiga Aurora nos contaba , entre puntada y dobladillo , que tenía ansiedad , que eso hacía que la tripa se le pusiera como la de una maestra cervecera y que no podía ni acabar los trabajos de faldas linea A o abrigos linea X que nos habían mandado de lo preocupada que estaba . Decidió ir al psicólogo y este le dijo que se guardaba demasiado las cosas , que la barriga le desaparecería en cuanto dijera en voz alta todo lo que llevaba dentro ; vamos que soltara las verdades como puños a chorro . Así lo hizo y llamó al pan pan , y , en lugar de dejar de comerlo , se dedico a decir a algunos de la clase que no tenían talento y a los profesores que había que cambiar muchas cosas , a los fuertes los llamo gordos y a los altos desgarbados . Su abdomen siguió midiendo lo mismo y llegó a convertirse en la más odiada durante una larga temporada , hasta que volvió a callarse lo que nadie quería oir : " lo que cada uno medía en realidad ". Todo volvió a quedar apuntado en una libreta .
No nos gusta oir verdades , preferimos que nos mientan , mentir antes de perder una amistad o un favor ; optamos por contar en secreto lo que nunca diríamos al interesado en cuestión. Todos tenemos libretas de la verdad , algunos bien cerraditas y , otros , abiertas al publico de 9 a 22 horas domingos incluidos .














