CIRCOS
viernes, 27 de septiembre de 2013

Un día , mientras paseábamos por la playa , vimos pasar un avión que anunciaba la llegada de un circo . Yo dije : ¡ que auténtica esa manera de anunciarse ¡, Daniel comentó que ese tipo de publicidad era muy peligrosa para el piloto .
Peligro he visto yo siempre más en el circo , y no precisamente en la pista . Cuando mi abuela nos llevaba al circo , siempre me parecieron terribles aquellas gradas de madera , de las que a menudo se caía un bolso o algún bocadillo sin Tulipán . Yo le echaba imaginación , de la mala , y visionaba una catástrofe humana , de niños y abuelas luchando por salir de entre las tablas .
Yo no era de circo , los payasos me parecían tristes y los leones fuera de la selva nunca me han gustado ; sólo a los trapecistas les concedía el beneficio de la duda por lo de volar que me ponía la piel de gallina ; pero cuando dejaban caer las capas demostrando cómo podían acabar ellos , se acababa la magia .
Ahora los circos son otros . El otro día oí decir después de ver un desfile : ¡ qué circo ¡ ; no le quité la razón ; pero pensé que entre tanto circo siempre hay alguno que te pone la piel de gallina ; a mi me pasó con Givenchy , ese circulo mágico , igual que la carpa de un circo , concentraba mucho espectáculo del bueno , sin ninguna necesidad de volar sin red .
Ojalá mi abuela nos hubiera llevado a esa función ; hasta a ella le hubiera encantado . Yo de este circo no me canso , de este circo si que soy .





