AGUJEREADAS

lunes, 18 de marzo de 2013




Caminar por Madrid a la tuya es de lo más habitual , encontrarse con alguien conocido ya no lo es tanto. Esa sensación que hay en provincias de " todos me conocen" , aquí se transforma en "nadie conoce a nadie , para qué te vas a preocupar" ; a mí eso siempre me ha gustado .

Así que cuando el otro día me encontré con Lucía , tuve un " madre mía cuanto tiempo" , "qué alegría verte por aquí " como hacía mucho había tenido . Ella , creo que se sorprendió igual que yo ,  muy educadamente saltó : " ¡ Chica estás igual ¡ " .

Pensé : "Igual es imposible; porque no sólo han pasado muchos años , sino muchas cosas desde la última vez ".
Mi don , o mi defecto de no saber mentir , hizo que me callara ; si , por aquello de que el que calla otorga , porque yo no la veía igual ; después de dos cafés y un montón de puestas al día , me confesó una serie de desastres que le habían agujereado el alma , la paciencia y la figura .

El sol le daba por la espalda , y ese contraluz la desenfocaba todo menos la voz , que describía sus agujeros como si fuera un encaje mal dibujado ; un tejido al que no puedes llamar feo , pero que imaginas que se enganchará facilmente .

Escuchar , es de pocos ; y , algunos días hasta de locos . Que hay gente que se tapa los oídos y suelta un a mi plin descorazonador . Lucía no estaba igual , que más hubiera querido ella .

No quise decirle ten paciencia , porque bastante me lo repiten a mí . No la consolé con un Dios proveerá , que es la frase que más nerviosa me pone cuando me la dice mi madre ; por la gran cantidad de resignación   que contiene . No le dije todo se arreglará porque no estaba segura de que así fuera .
Y ni se me pasó por la cabeza lo de  "a mi también me pasa " , aunque me acabara de pasar .

La  escuché , sí , hasta que se le acabó el tejido ,  no hubo para más agujeros , hasta que se desgarró .

Entonces , el sol cambió y su calor me hizo un guiño , le dije : Lucia ¿ tú te acuerdas lo bien que lo pasábamos ? , recuerdas cuando decíamos dónde estaremos después de diez años ? , yo me acuerdo mucho . Siempre pensé que estaríamos bien .

Y eso que no han pasado diez , sino más de veinte , una barbaridad de tiempo , ¡ como para estar igual ¡; ella recordó entonces aquel uniforme rígido , aquellos zapatos con nombre de mono y se rió .
A mi la risa se me contagia , por escasa y cantarina ; y decidí que reír era la respuesta ; la única solución   para tapar aquellos agujeros .

 No estaba segura si emborracharla aumentaría la alegría , para mí , lo de bebe y olvida no funciona  ; pero me arriesgué : le dije ven a casa , le serví un vino y le puse música a todo volumen .
 Brindamos por los zapatos con nombre de mono , por aquella monja que nos hacía diseccionar saltamontes , por los premios de dibujo , por las mil yenkas que nos bailamos , por las meriendas con chocolate , por los primeros cien vinos , por las mil dudas , por los miedos tontos , por la voltereta lateral .

A Lucía la despedí con un beso , un mail de contacto y muchos menos agujeros que cuando me la había encontrado.

No estamos igual , pero estamos muy bien . Anda que no nos queda tela de la cara todavía .




6 comentarios:

Teté Villalón dijo...

Cuánta razón tienes...Amiga Sabia

ANDYTOP dijo...

Me gusta mucho tu entrada de hoy, hay que intentar buscar siempre los recuerdos positivos y divertidos, dan fuerzas¡¡

mentalhesitation dijo...

Escuchar es de pocos, y algunos dias hasta de locos¨
Eres grande, mucho, lo sabes no?
Love u! florecilla!

kitty dijo...

Eres sabía, Delia!
Beso.

Ada CoolLife dijo...

Siempre es un placer leerte.
Grande y generosa.
Todo Corazón.
Besos!!!

Teresa J. dijo...

Tienes mucha razòn ,en las ciudades grandes ninguno se conoce ,y si te conoccen hacen como si no te han visto, en provincia todo es lo contrario. Como siempre escribiendo cosas interesantes que valen la pena leer. Un beso

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